| Atenas 2004 Diario MARCA 25 Agosto 2004 Hernanz y Baños admiten que ha sido "un
palo" caer en las semifinales. El palista asturiano Javier Hernanz, que junto al
andaluz Pablo Baños formaba parte del K-2 que se ha quedado a una décima de la
clasificación para la final olímpica de 1.000 metros, reconoció que es "un
palo" haberse quedado fuera cuando contaba con "ganar la semifinal".El K-2 español fue cuarto tras llegar a meta con un tiempo de 3 minutos y 13 segundos, el mismo que invirtió la embarcación húngara, tercera con una décima menos que Hernanz y Baños, los actuales subcampeones de Europa. "Llegamos con una preparación muy buena al Europeo, que nos hizo coger muchas esperanzas de lograr buenos tiempos, ya que también los estábamos haciendo en los entrenamientos. Quizás apuramos mucho la preparación y llegamos a cargar mucho, y llegamos aquí un poco cansados", afirmó el palista de Los Rápidos-Arias de Arriondas. Hernanz afirmó que desde su llegada a Atenas, hace una semana, no se han acabado de encontrar "bien del todo", y reconoció que quizás han acusado la "inexperiencia" en sus primeros Juegos, y esos nervios han influido para que se torciera un poco el barco. "Hicimos 3.12 en la eliminatoria, y 3.13, hoy, dos tiempos que están muy por encima de lo que veníamos realizando, y que teníamos que haber hecho aquí. Lo que más me duele es no habernos encontrado como el K-2 competitivo que somos", indicó. "Arrancamos un poco atrás y cuando nos dimos cuenta casi estábamos fuera de regata, no cogimos bien la palada, quizás por los nervios fuimos muy inestables, y en el último 200, cuando íbamos a cambiar, y ya veía que entrábamos bien, de repente, nos empezamos a mover, fallamos alguna palada y, al final, no podíamos más ya", recordó. Hernanz, de 21 años, los mismos que su compañero, sabe que, es cierto que "hay mucha igualdad, pero nosotros contábamos con estar igualados con los barcos de los primeros lugares, no con los que van a estar novenos o décimos". "Al llegar aquí y encontrarnos sin fuerza, sin esa chispa que teníamos, fue un poco extraño y estoy un poco sorprendido después de toda la preparación y el entrenamiento tan durísimo de todo el año", explicó. "Algo falló", continuó el español, quien añadió que "somos un K-2 muy competitivo, que entrenando no damos todo lo que tenemos, y que cuando llegamos a la competición nos crecemos y andamos mucho más". Baños, también decepcionado Pablo Baños, por su parte, declaró que es "una pena" haber quedado eliminados por tan poco. "No hemos tenido en ningún momento de los Juegos unas buenas sensaciones, como las que sentíamos la semana pasada entrenando en España, cuando el barco navegaba e iba suelto. No sé que ha pasado, que no íbamos igual de cómodos, teníamos mucha inestabilidad", manifestó. "Me voy con la pena de saber que valemos mucho más de lo que hemos demostrado, pero lo hemos dado todo en el agua, nos hemos muerto, pero si hubiéramos ido como teníamos que haber ido habríamos estado mucho más a gusto", agregó. El gaditano espera poder seguir compitiendo muchos años con Javier Hernanz, al que considera un amigo, además de ser su compañero, para poder resarcirse del disgusto que les ha causado quedarse a la puerta de la final olímpica. Baños admitió que vio peligrar el pase a la final a falta de 300 metros. "En ese instante, teníamos que habernos ido para arriba, pero empezamos a sufrir inestabilidad, justo en el momento de la regata en la tendríamos que haber ido más cómodos", declaró. Baños agradeció el apoyo recibido por parte del numeroso grupo de seguidores españoles que se encontraban en las gradas del Centro Olímpico de Remo y Piragüismo de Schinias, entre los que se hacían notar los aficionados de su localidad natal, Sanlúcar de Barrameda, una auténtica charanga para amenizar la carrera. |