David Cal

DAVID CAL: EL MEJOR DEPORTISTA ESPAÑOL DE LA HISTORIA

El 25 de marzo el diario Marca desvelaba una noticia que tristemente dos días después confirmaba el protagonista: David Cal, el mejor deportista español de la historia, abandona la alta competición y con ello las expectativas de conseguir su sexta medalla en unos juegos olímpicos.

Cuando hablo de David Cal, no puedo dejar de referirme a él como el mejor deportista español de todos los tiempos, aunque parece que el gran público se sienta dañado por colocarle en el número uno. La falta de repercusión mediática, la falta de minutos en las principales televisiones o la falta de portadas en los periódicos deportivos de tirada nacional hacen que grandes deportistas como Miguel Indurain, Rafa Nadal, Fernando Alonso o Pau Gasol estén por delante para el gran público, sin reparar en los triunfos épicos que David Cal consiguió a lo largo de sus doce años de carrera en la elite del piragüismo mundial.

De David Cal se pueden decir muchas cosas y todas positivas para el desarrollo de un deporte plagado de intereses económicos. Ha sabido gestionar la presión de sus logros anteriores sin descentrarse lo más mínimo en su camino para conseguir la siguiente meta. Le llovieron críticas por no ser mediático, por no vender muchas portadas y no dar titulares en su discurso. Su fama duraba poco más de un mes, como mucho dos, después de sus proezas en los Juegos Olímpicos. Es el único deportista español con cinco medallas olímpicas, cinco medallas en tres Juegos distintos. Y no tiene seis porque retiraron la distancia de 500 metros del programa olímpico en el año 2009, sino las tendría. Al no tener tantos minutos de televisión, la gente no es consciente de lo que ha conseguido David Cal, pero debo de explicar que los deportistas de deportes olímpicos, salvo cuatro o cinco disciplinas que se mantienen por puro espectáculo, gozan de una oportunidad en su vida, quizás dos o como mucho tres (tres ciclos olímpicos) para demostrar lo que valen al gran público. Mientras, un futbolista se puede permitir perder una Liga, una Copa o una “Champions”, no pasa nada porque en quince días estará disputando otra y al mes otra. Igual que un tenista puede caer eliminado de Wimbledon o Rolad Garros, pero pronto le llegará otro Grand Slam y como muy tarde tendrá oportunidad de revancha un año después. En su caso, David Cal tuvo cinco oportunidades en doce años y en todas consiguió sacar medalla.

David Cal no tiene un contrato millonario que le exima de responsabilidad si pierde, pero sí la presión asfixiante de quedarse sin beca en la derrota, sin repercusión y sin apoyos por no conseguir lo que la administración espera de él en la fecha programada. Se la juega a una carta. Si gana, tiene todo el reconocimiento y el apoyo necesario para poder seguir haciendo lo que le gusta cada día. Si pierde, no tiene nada. Esa presión trasladada a alguien de la calle sería inaguantable. Nadie que haya vivido esa experiencia es capaz de saber lo que se siente cuando toda tu vida se vive en menos de cuatro minutos. Puede ser la gloria, la historia y el reconocimiento a tu carrera, o puedes ser uno más, alguien que ha pasado sin pena ni gloria en el recuerdo de los aficionados al deporte y que probablemente esté insatisfecho por no haberlo conseguido. David Cal no solo llegó y batió el récord del mundo y olímpico de C1 1000 metros con 21 años, sino que se mantuvo y consiguió llegar a los Juegos de Londres ocho años después y volver a sacar medalla, firmando el último parcial de 250 metros más rápido de la historia de la canoa.

ENTRENADOR

David Cal y su entrenador Suso Morlán, formaron una dupla que ha sido ejemplo de lo que debe ser una óptima carrera deportiva. Un entrenador que conoce a la perfección las carencias y las virtudes de su deportista y que personaliza su programa de entrenamiento a las condiciones del mismo. Esta característica ha hecho que la confianza de David en su entrenador sea única. Este aspecto sólo puede ser óptimo si el preparador ve posibilidades para ganar en el palista, le despierta motivación e interés, y el deportista ve que se puede abrir profundamente con él y contar sus problemas sin miedo a que el siguiente año deje de entrenarlo y sea entrenador de un rival. David Cal y Suso Morlán tuvieron el apoyo de federación y CSD para poder entrenar como una dupla perfecta durante toda su carrera deportiva.

David empezó con Suso a la edad de 14 años en el Centro de Tecnificación Deportiva de Pontevedra. Se entendieron muy bien desde el primer momento y el carácter autoritario del preparador siempre encajó bien con sus necesidades, disciplinado y aplicado en su trabajo donde nunca dio mayores problemas. Desde muy joven David Cal empezó a destacar, siendo tercero en el Campeonato del Mundo Junior cuando no había cumplido los 17 años y siendo campeón de Europa junior antes de los 18. También tuvo un comienzo duro en la categoría senior, una categoría donde años atrás era muy difícil entrar con 18 años (al no existir categoría sub 23 como hoy en día) y pasó dos años donde el entrenamiento en grupo, después de haber estado siempre con Suso, no acabó de sentarle bien. Volvió a su casa cuando valoraba dejar el piragüismo y la Federación le dio las facilidades para ponerse una vez más a las órdenes de Suso Morlán.

Para que vean la importancia que tiene que tu entrenador te conozca y estés a gusto en tu día a día… En menos de un año empezó a escribir la historia del piragüismo español, siendo segundo en el año 2003 en el Campeonato del mundo de Gainesville (Atlanta), sólo superado en los últimos metros por el imbatible en esa época, Andreas Dittmer. Esto es muy importante para que tanto deportistas, entrenadores o directivos se den cuenta de la importancia que tiene una buena complicidad y un buen programa de entrenamiento. David pasó de querer dejar el piragüismo y no ganar en España, a quedar sub campeón del mundo haciendo frente a uno de los mejores canoístas de la historia.

En esta última parte de su carrera, David Cal se vio obligado a entrenar de nuevo con un grupo de entrenamiento, en otro país, con otra cultura y con rivales directos. De nuevo entrenar en grupo es una mala idea y David decide volver a España. Pero esta vez ya no encontraría a su entrenador.

DAVID CAL: SU PERSONALIDAD

David Cal es introvertido, tímido, y elige bien sus palabras, pero… ¿por qué ha de ser una estrella mediática para el deleite de todos? ¿Por qué no puede ser un deportista que pase inadvertido aunque sea el que más medallas conquistó? Parece que a muchos medios les molesta que David no venda portadas, no responda entrevistas o no lleve al día sus redes sociales para informar de lo que hace en cada momento. El respeto y el orden con el que ha llevado su disciplina diaria le ha permitido afrontar sus retos sin la necesidad de satisfacer los miles de españoles que veían en él el orgullo de triunfar. David Cal no vende humo, vende trabajo. No vende medallas, vende ilusión. Y no vende resultados, es un ejemplo de humildad y de respeto por sus rivales. Jamás le veréis decir que va a conseguir una resultado o que va a pelear por una medalla. Él siempre vende la ilusión de su trabajo y de su dedicación, nunca el resultado.

AUMENTO DE PESO

David también ha sido un tipo peculiar respecto a su aumento de peso. No es un deportista común y mientras que a muchos de nosotros nos cuesta mucho entrenar con exceso de peso durante el invierno, él es tan bueno que puede realizar los entrenamientos con kilos de más y seguir rindiendo a un nivel muy muy alto. No olvidemos que David Cal ha ganado el Campeonato de España de fondo que se celebra en el mes de marzo cuando estaba unos cuantos kilogramos por encima de su peso. La mayoría de los deportistas, adecuan su forma física al entrenamiento diario y a medida que entrenan más, van cogiendo la forma. David tiene una característica única y es que el periodo de entrenamiento, que en el mundo del piragüismo se conoce como R3 (Ritmo tres, un trabajo entre 175 y 185 pulsaciones y con volúmenes de trabajo de 25 a 40 minutos), extremadamente importante para la modalidad de 1000 metros, él ni siquiera la tiene que desarrollar porque su cuerpo se encuentra muy cómodo a ese ritmo. Con lo cual, vinculaba su forma física a su peso. Una vez en ese peso solo tenía que afinar los pequeños detalles que le darían la victoria. Si bajaba el peso y se ponía en 84-86 kg sabías que podía llegar a ganar el mundial, y cuando quería lo hacía con facilidad.

FINAL

Tras los juegos de Londres 2012 con 29 años, David Cal acabó cansado de tantos años en la elite y de la presión que genera con su esperanza un hombre con cuatro medallas olímpicas. Había sido un ciclo duro y los meses finales, justo antes de los Juegos, había estado concentrado en un lugar solo apto para súper hombres. Debido a todo eso, quiso un pequeño respiro y se planteó si preparar un ciclo olímpico de nuevo con el asalto a la sexta.

En este periodo de reflexión, usual en deportistas de un nivel parecido al suyo, fue cuando su entrenador decidió aceptar una oferta del equipo olímpico brasileño de piragua. Una vez acabó el periodo de reflexión, David vuelve a ver que es un guerrero, que su vida es la canoa y como buen apasionado de este deporte, quiere volver a luchar por todo. Se encuentra que su entrenador de toda la vida se va hacer cargo de un equipo de palistas que nada tienen que ver con él y en el otro lado del mundo. No concibe el entrenamiento diario sin el entrenador de toda la vida y decide seguirlo, pero al igual que pasó en los primeros años de sénior, necesita la atención que tenía para poder estar al cien por cien. Lo que se iba a encontrar allí no era algo a lo que estuviera acostumbrado, no eran las largas sesiones a solas con su entrenador, ni un trato exclusivo. Todo lo contrario, se encontró un equipo incisivo, que le veía como un referente y que quería conseguir ganarlo a toda costa.

“Los deportistas experimentados tendemos a dar importancia a lo que realmente la tiene, y para ello debemos tener las cosas muy claras y estar muy motivados. Cuando ganas el Campeonato de España, un Campeonato de autonómico no presenta una gran motivación, si ganas un Campeonato del mundo, el Campeonato de España no es tu mayor aliciente, y así sucesivamente”. David Cal ganó su primera medalla, un oro olímpico, con 21 años y a partir de ahí todo lo que no fuera repetir esa gesta no presentaría para él un estímulo suficiente. Pero David Cal ha sido capaz de seguir logrando Campeonatos de España, de seguir ganando mundiales y de repetir podio olímpico cuatro veces mas. Un cúmulo de circunstancias que han llevado al mejor deportistas español de la historia a plantearse su retirada antes de lo que a todos los amantes del deporte nos hubiera gustado.

Palmarés completo de David Cal

Comments 3

  1. Corbe

    Bonito reportaje has dedicado a David Cal. Eso te honra como compañero de deporte y amigo. Me ha encantado conocer a David mejor! Gracias Javi!

  2. Gonzalo Alfonso RODRIGO VALLE

    Javi TE QUIERO por ser HIJO de quien eres.
    Creciste como hijo como deportista y como hombre y a las pruebas me remito. Dudo mucho que PARRES de otro deportista tan grande como tu para gloria de LOS RAPIDOS. Seguro que si te hubieras dedicado al HOCKEY sobre patines estarías en la Selección.
    Tu articulo dilatado y lleno de cariño nos explica la admiración y el compañerismo que os tenéis en el maravilloso deporte de LA PIRAGUA.
    PUXA ARRIONDAS
    PUXA PARRES Y
    PUXA ASTURIAS.

  3. Enri Salina

    Me ha encantado tu artículo. Lo más importante para mí, con independecia de la rivalidad con otros, es que haces enternder al público, que hay otros de portistas que sin ser tan mediáticos también tienen el valor de los que sí. Aquí radica el quiz de la historia del valor de cada uno. Hay conocer muy bien las dificultades de cada uno, su talento, su historia y no sólo los logros conseguidos, que dicho sea de paso David Cal en el Olimpismo es -sin duda- el mejor- según palmarés.

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